miércoles, 19 de febrero de 2020

LA MUERTE

En mi sueño, la muerte acercó a mi cara sus fauces entreabiertas y pareció mirarme desde sus cuencas vacías.

Al cabo de unos segundos, me dijo, casi con un poco de vergüenza: "Edwin, sabes que no tengo permitido hacer ese tipo de cosas"

martes, 17 de diciembre de 2019

EL FUNERAL


Caminé con ellos hasta el cementerio, y ahí fue cuando me di cuenta de que no estaba en mi tierra:


Aquí, cuando alguien se muere, quienes lo amaron en vida van y lo acompañan hasta el sepulcro, ahí lo entierran y luego abandonan tristes el lugar.


De donde yo vengo, los dolientes van con el muerto al cementerio, allí se despiden y el muerto parte con su tristeza a quién sabe dónde, y son los vivos los que se quedan en el cementerio.

martes, 17 de septiembre de 2019

VERANO


Hemos vivido ya varios años en verano.


Los dias soleados se han convertido en una sucesión implacable. la mañana llega con una luz amarilla que domina todo el paisaje, convirtiendo gradualmente todos los colores en tonos de amarillo y naranja. Las noches son igualmente calurosas, pero a diferencia de los días, que transcurren pesadamente como en un sueño, las noches son ruidosas y febriles.


Ocasionalmente llueve un poco, pero solo lo necesario para que la agonía no se convierta en muerte y el ciclo del calor se reinicie a tiempo. En ocasiones la lluvia es furiosa y vengativa, de modo que la tierra no recibe agradecida su caricia, sino que sufre su ímpetu y ve morir a sus criaturas más frágiles, antes de que la corta tormenta dé paso nuevamente al sol omnipotente.


La gente va a las oficinas y saluda a los compañeros de trabajo que en realidad no conocen ni aprecian, se sientan durante ocho, diez, doce horas a hacer informes trimestrales importantísimos, a veces miran la foto que tienen en la oficina, que tomaron ellos mismos hace seis meses o un año, en un lugar nada exótico, en compañía de sus parejas y sus hijos, y se convencen de que sus vidas son buenas y tienen sentido. Luego regresan a sus casas para poder consumir los víveres que han comprado y la publicidad que producen las mismas compañías para las que trabajan. Sufren el calor como sufren la miseria de sus vidas, pero no se dan cuenta del verano.


Las personas por lo general no notan que hace mucho que estamos en verano, y que el invierno no regresará nunca. Solamente se limitan a morir lentamente mientras ven las noticias y digieren la porción del planeta que devoran puntualmente cada dia.


Los peces mueren sin notarlo, en los charcos malolientes que el sol va evaporando en forma lenta pero continua. Se hacinan cada vez más, moviéndose nerviosa y torpemente, hasta que el agua ya no les permite respirar. Entonces se dedican a dar saltos espasmódicos y a esperar ingenuamente que su vana coreografía les devuelva el mundo que perdieron. Luego mueren con la boca abierta y los ojos desorbitados.


Hace mucho soy triste.


La vida me arrolla un día a la vez, moliéndome para entregarme al dia siguiente. Al mismo dia.


Encuentro un poco de comodidad en la noche, cuando nadie me habla, cuando no se supone que haga nada, pero las noches me acunan un poco y luego bruscamente me entregan agotado a las mañanas.

MUCHO GUSTO:

Una mol de oxidado antioxidante;
un radical libre, encarcelado.
Un ateo ortodoxo protestante,
un número primo, un refugiado.


Marinero sin barco, ni sextante;
doble agente, del cosmos y del caos.
Animal huidizo y vacilante
anhelando existir sin ser notado, 


Un perro viejo, sordo, nihilista
disfrazado de perro de pelea.
El suplente ausente  del partido.
Obstinado aprendiz de equilibrista
procrastinando a diaro la tarea
ineludible de darme por vencido.

jueves, 5 de octubre de 2017

10 A.M. EN LA SALA DE JUNTAS

Cuando estuvieron todos sentados, el viejo empezó a hablar. No tosió, ni hizo ningún ademán para solicitar la atención de los demás, sino que sus palabras empezaron a fluir contundentes y bruscas, apelando a la licencia que otorga la experticia:

-En vista del poco tiempo con el que contamos para esta reunión, voy a compartir sin preámbulos las conclusiones a las que he llegado...-

El viejo hizo una pausa súbita, demostrando que había pasado por alto un protocolo importante, aún en la situación apremiante en la que parecía encontrarse.

-Me acompaña Luisa, mi hija. Para ninguno de ustedes es un secreto mi condición médica, y atendiendo a las recomendaciones clínicas y a mi propia seguridad, trato siempre de estar acompañado por un miembro de mi familia. Luisa está perfectamente consciente del grado de discreción que requiere el tema que vamos a abordar.-

Algunos asistentes, los más veteranos, cruzaron miradas de incomodidad, mientras que las caras de los ejecutivos novatos reflejaban un marcado desconcierto. Luisa bajó sus ojos y leyó unas palabras inexistentes en la libreta en blanco que acababa de poner sobre la mesa.

El viejo empezó a hablar nuevamente:

-Las empresas de manufactura hace mucho que no son empresas de manufactura, la fabricación de cualquier bien puede llevarse a cabo en cualquier país que provea fuerza de trabajo económica. El verdadero valor de esta compañía está en la información que poseemos. Información en forma de patentes, de buenas prácticas y de procedimientos estandarizados. De nada sirve...-

Una imágen vino a la cabeza del viejo: su esposa, aún joven, se encogía sobre sí misma y gemía, vencida  por la implacable desolación de quien ha perdido una persona amada. Esa imagen despertó dentro del viejo  una tristeza helada que lo habitaba desde hacía muchos años.

-De nada sirve gastar el dinero de la empresa en sofisticados sistemas de seguridad electrónica, si la gestión del recurso humano es deficiente, como claramente quedó demostrado con este incidente. El director de recursos humanos hace énfasis en la robustez de los procedimientos de vinculación, pero...-

La mirada del viejo se fijó en Luisa, y presintió una realidad que le cortó la respiración: No recordaba nada de la niñez de su hija, ni de su juventud. No recordaba ni siquiera haber tenido una conversación con su hija durante el viaje hacia la reunión.

-Pero los procedimientos de terminación de la relación laboral han sido descuidados con total apatía, a pesar de las recomendaciones y advertencias que se realizaron  hace bastante tiempo desde la gerencia de manejo de crisis.

En este punto, el viejo estaba totalmente convencido de que Luisa no lo había acompañado a la reunión, porque la única hija que había tenido, había fallecido a los pocos meses de haber nacido. 

Su alusión a una hija inexistente explicaba la perplejidad de los asistentes a la reunión. Aún así, el viejo confiaba en que sus palabras aún tenían el peso de la verdad, y sus argumentos llevaban la contundencia de la maestría con la que tradicionalmente había manejado estos casos, a pesar de su enfermedad. Después de todo, siempre había sido transparente con su estado, y en ningún momento había ocultado el diagnóstico médico.

El viejo continuó con su discurso, pensando en la mejor manera de excusar o restar importancia a su delirio al concluir su intervención.

Luisa fijó sus ojos inexpresivos en el viejo. Consciente de su estado, no tenía más remedio que cuidar de él cuando más se distorsionada su realidad. 

Hacía mucho tiempo que había abandonado su propio trabajo, y se dedicaba solamente a seguir pasivamente a su padre, para evitar que se provocara algún daño a él mismo o a alguien más durante los delirios causados por su enfermedad. Lo acompañaba discretamente, sin confrontarlo para intentar sacarlo de su desvarío, pero tampoco reforzaba sus fantasías ni le seguía el juego.

Esta mujer pequeña y marchita ya no sentía tristeza cuando, durante algún episodio de la enfermedad, el viejo explicaba lúcidamente cómo se había originado la crisis en la compañía, y cuáles eran los pasos para conjurarla, ante una audiencia inexistente, en una sala de juntas vacía.

Esperaría que el viejo terminara su disertación, y lo convencería pacientemente volver a casa.

La reunión concluyó para fortuna de todos. Ninguno de los asistentes mencionó el extraño suceso. Los ejecutivos más jóvenes no hicieron ningún comentario, por temor a hacer el ridículo al no conocer a quien podría ser una joven directora asociada de la compañía. Los asistentes de mayor jerarquía no hicieron ninguna pregunta porque no querían ponerse en evidencia al  no reconocer a quien probablemente sería una de sus subalternas.

De todas maneras, todos sintieron recelos ante aquella mujer menuda y desconocida, que entró a la sala al inicio de la reunión y se limitó a fingir que leía una pequeña libreta, sin decir una sola palabra.

viernes, 11 de agosto de 2017

UN TRABAJO COMO CUALQUIER OTRO

Por lo general, su jornada empieza en las últimas horas de la tarde, y se extiende hasta la madrugada, dependiendo del día de la semana y la época del año. Van reuniéndose con sus trajes vistosos y desgastados alrededor de unas pocas cuadras donde su trabajo es permitido, y donde los clientes saben que pueden encontrar sus servicios. 

Se cuidan mutuamente de los peligros de la calle, pero cuando aparece un cliente, compiten ferozmente. Se regatea una tarifa y se acuerda un servicio: los términos y el lugar donde será prestado. 

Es curioso: algunos clientes llegan en momentos de tristeza, tantas veces causada por una ruptura amorosa. Otros, en cambio llegan imbuidos por la euforia y la excitación. Casi todos, bajo el efecto mayor o menor del alcohol. Habrá clientes recurrentes, para quienes esta práctica hace ya parte de su vida, a fuerza del hábito que crearon. Todos ellos llegan, conscientes de que se trata de una transacción comercial, pero anhelando obtener una experiencia especial; placentera, o en algunos casos paliativa del dolor. 

Cuando terminan con un cliente, vuelven al mismo lugar, exhibiéndose, esperando que llegue uno más y de este modo la noche haya valido la pena. y así va su vida, vendiendo placer e incluso alegría con su cuerpo y sus talentos, llevando un oficio en el que pocos quisieran ver a su propia progenie, pero también un servicio al que los miembros de esta sociedad recatada y clasista siguen recurriendo una vez tras otra. 

En realidad, nunca se acostumbran a la calle, y añoran otra modalidad de trabajo, aquella donde ofrecen sus talentos y encantos en un establecimiento más formal, por una paga considerablemente mejor. Quienes trabajan en mejores condiciones, prestan sus servicios en lugares o reuniones privadas, acuerdan los encuentros por teléfono con antelación, y se dan el lujo de escoger y hasta despreciar clientes. En esta élite están quienes cobran lo suficiente para llevar una vida mucho más holgada y aún lujosa. 

No cabe duda: la vida y el trabajo de un mariachi son bastante duros, y quienes se entregan a esta profesión, demuestran una devoción admirable por la música y el privilegio de llevar emociones y sentimientos a quienes puedan permitirse pagar por ellos.

viernes, 28 de julio de 2017

VIEJOS CON TATUAJES

Al despertar de este coma profundo
he sabido que estabas a mi lado.
Ven, busquemos un sentido para el mundo
que no sea “cuatro cero cuatro: no encontrado”

Nacimos los adultos más tempranos,
ya maduros fuimos párvulos eternos.
De repuesto se nos dió un sol de metano:
el primero lo acabaron nuestros viejos.

Si los zombies ganan las elecciones,
mejor andar ligero de equipaje.
Si la Matrix desploma las acciones
seguiremos perplejos nuestro viaje.
Si escapamos a un ejército de drones
seremos unos viejos con tatuajes.