La madre lloró amargamente a los pies del cuerpo inerte de su hijo.
-¡Tal vez si lo hubiese amado más, si lo hubiese reprendido firmemente cuando empezaron a aflorar en él esos pensamientos extraños! ¡tal vez si hubiese escuchado a mi esposo cuando me advertía sobre los peligros de una educación tan liberal!-.
Juan abrazó a la madre del difunto, pero no pudo decir ninguna frase de consuelo: él también sentía mucha culpa.