En mi sueño, la muerte acercó a mi cara sus fauces entreabiertas y
pareció mirarme desde sus cuencas vacías.
Al cabo de unos segundos, me dijo, casi con un poco de vergüenza: "Edwin, sabes que no tengo permitido hacer ese tipo de cosas"
Al cabo de unos segundos, me dijo, casi con un poco de vergüenza: "Edwin, sabes que no tengo permitido hacer ese tipo de cosas"